domingo, 4 de noviembre de 2007

MARAVILLAS DE MARIA
















Otra vez la tarde le tenía ganado el pulso a la primavera porque el azul del cenit no entiende de estaciones en la Mariana ciudad de la calle Feria. Como no entienden las flores el tiempo de exhalar sus fragancias cuando nardo de otoño o clavel de marzo o abril. La llena de Gracia encendió los suspiros del alma con las chispas rutilantes de los guardabrisas cimbreando en los esbeltos candelabros como vaivenes de una invisible bambalina. Lo ananciaban a júbilo las campanas de la torre más pregonera: Por la calle la Feria, pasa la Reina y en su limbo de ángeles, arcángeles, patriarcas, mártires y confesores, flotaba el candor de tan graciosa Belleza musitando la mediación universal de su Nombre.

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