domingo, 8 de junio de 2008

ENTREVISTA A "JULIA ROMULA"


...y la Historia seducida por la hermosa ciudad que, como collar llevaba su río, escribió con letras de luz "Isvilia": SEVILLA (Santiago Montoto)
 
Doraba la luz su perfil de bronce recortado en los visillos como un resplandor que ciega; era la misma luz que ha quedado atrapada en la armonía de los patios antiguos; luz conventual de claustros que juega al escondite por las galerías y los medios puntos; luz que enciende el esplendor de las pilistras y el pardo oro de las hojas de palmas; Luz de renacimiento por los jardines de Dueñas que llora las sombras mudéjares de los perdidos palacios del Duque. La Dama, suspiraba ojeando las páginas de sus álbunes sepia. -¿Cual fue su primer amor, Señora? -Argantonio- contestó sin pensárselo. No insistí, porque las respuestas certeras son como los niños que dicen la verdad sin titubeos. -¿y el gran amor de su vida? “Sin duda la tierra donde pisas y seguirán pisando tus seres queridos cuando te entierren bajo ella”. ¿Un hombre?: “Julio César” ¿Un nombre?: “Hispalis- Julia Rómula. Cognoninne Julia Rómula, como escribió Plínio de mí”. ¿Un Rey?: “Fernando III” ¿Un villano?: “unas veces por cruel, otra por justiciero; D. Pedro fue sin duda el más sonado. Pero yo guardo en el corazón a tantos villanos anónimos ó renombrados, que se merecen igualmente la distinción”. Me parecía absurdo preguntarle a la Señora, quien era su mejor Pintor, su mejor escultor, su mejor poeta, pues Dama tan principal nunca se pronunciaría a favor de nunguno de los proceres de las Bellas Artes, que había parido en su noble cuna. Me fui por la tangente: -¿Señora, vd. es conciente de su belleza?: “mi belleza, es fruto -mejor dicho de vuestra inconciencia”- sentenció con su brillante sonrisa- “sé que he despertado pasiones, pero más que pasiones, han sido inquietudes culturales. Siempre me ofrecí tal cual, generosa, hospitalaria y cálida...el sol, la tierra y el río me ayudaron con la suavidad y el temple de este clima. Los hombres suspiraron por mí a la luz de la luna, levantaron murallas y torres altas, intentaron seducirme con sus sabias culturas, pero yo siempre me quedé con lo mejor de sus artes y conquistando sin querer a mis conquistadores. Para mí, eso es lo más hermoso de mi popular belleza”…. Se apeó del diván como una reina que se alza de su trono; la túnica carmesí desplegó su brillo de seda a lo largo de la esbelta figura, la toga de chantillí color ocre le caía desde el hombro recogida en su brazo diestro de manera impecable. Con graciosa magestad, se dirigió al balcón principal de Palacio: su pelo negro, reverberaba al contraluz. Pensó en voz alta para que yo aprendira sus verdades con devoción: “Sabes, por mucho que lo hayan intentado mis caballeros 24 e ilustres alcaldes, yo he sido siempre y seré ingobernable. Las distintas políticas que a lo largo de todos los tiempos intentaron venderme, sucumbieron ante el genuino instinto de improvisación de mi pueblo. Aún no entienden que en mí la creación se mueve por impulsos de locura. -fagamos un templo tan grande que todos los que lo contemplen nos tomen por locos- ese es el verdadero lema, el secreto a voces que guardan mis monumentos. Todo es tan sencillo como luchar por la Paz y vencer a los enemigos defendiéndola con el ejemplo. Uno de mis mayores recuersos fué el comercio, yo lo engrandecí con la paz. Los bajeles cargados de oro de indias, buscanban la paz de mi puerto; el oficio de acuñar momenas encontró aquí su casa; así como los contratos mercantiles, los legajos y tratados históricos, los pergaminos de oficio, los tratados de cuentas y la real correspondencia lacrada por los virreyes, nunca estuvieron tan cuidados y a salvo como en mis archivos y bibliotecas”. -¿Señora, cambiando de tercio, Vd. es una ferviente practicante de la Santa Iglesia Católica? - “como también lo fui de todos los dioses paganos procedentes de los fenómenos de la naturaleza frente a los que los hombres se sentían y se siguen sintiendo indefenso por su misterioso influjo. El miedo del hombre a lo desconocido, hizo de la religión un arma de doble filo que causó muchas víctimas y desgracias a la humanidad. Sinembargo la fé ayuda muchísimo y siempre he tenido claro, desde el primer instante que nació Cristo que su mensaje -basado en el amor- revolucionaría al mundo. Frente a los desmanes y abusos de la jerarquía eclesiástica, prevalece el espíritu del evangelio (ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a tí mismo). Me merece el mayor de los respetos una Institución que ha trascendido a toda clase de intrigas, guerras y conflictos - viva y generando dudas-. Aunque tengo que reconocer que la fe, para mí es muy fácil, ya que aquí encontró, casa al Señor del Gran Poder y a su Madre Santísima de la Esperanza”. -¿Si tuviera que escoger un color, Señora?- “Eso sería imposible, querido; soy eminentemente dual, mujer de contrastes muy definidos: dos orillas; silencios maestrantes de aldabonazos nazarenos y júbilo desbordante de Altozano y Macarena. De mi hermana Triana, el color blanco de sus cales y el verde del río Betis y del equipo que lleva mi nombre, el rojo pasión. -¿una flor? : “sin duda la azucena” -¿un perfume?: “sabes que el azahar” -¿un rincón?: “esa pregunta, te la contestarían mucho mejor mis pretendientes” ¿y una pena?: “...hijo mío mis penas son tan antiguas e inconsolables como mi edad...pero en cambio se pasean bajo palio cada primavera por las calles para alegría y consuelo de todo el que les quiera rezar. No quiero aturdirla más, aunque ella no ha dejado de mostrarse complaciente, sin perder en ningún momento su histórica compostura. Sé que quedan muchas preguntas en el tintero..pero donde voy yo, apurando esta osadía producto de mi imaginación. Intenté besarle la mano, pero Ella me acercó su mejilla...y entonces desperté, con un libro de Santiago Montoto abierto sobre mi pecho.Su título: Biografía de Sevilla.

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