lunes, 21 de julio de 2008

DEL CARMEN MACARENA






DEL CARMEN Y MACARENA Era una mujer, una hermosísima mujer, elegante y divina que acudía a su cita de Julio para disfrutar de su pequeño hijo y hacer disfrutar a sus feligreses por las calurosas calles del barrio. Aparecía bajo una petalada de flores que le llovía desde la torre, entre los dormidos naranjos de San Gil. Gracioso perfil recortado entre cales y ocres; graciosa majestad tocada por un velo de tul que vislumbraba su pelo recogido en sevillano moño; compás de Reina de Montensión y de los ángeles por Sagunto y Parras; sones de Angustias coronada por Bécquer y un ambiente de lujo que se explayaba en el atrio de la Basílica, crisol de devociones. Cuando dos Reinas se miran de frente, el tiempo se detiene, la tarde melancólica, gana el pulso a la noche con un arte de luz que embruja el cielo. La elegancia sobre los pies, mecía dos cunas de gracia: Macarena del Carmen…del Carmen Macarena.

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