lunes, 14 de julio de 2008

MAESE, Aguaó

sirva vuesa merced expedir la siguiente receta y tenga a bien ampararla en su cántaro de añejo alfar, para que adquiera la frescura divina con que suele apagar nuestra sed: Dos chorritos del manantial de Cazorla que da luz al río grande. Chorrito de los arroyos de Castilblanco, donde pace el Joven abd, Benito. Agua del pozo de Lopaz, que al entrar en la garganta se vuelve copla. Aguita de la Fuensanta de Villaverde; un cazito de río y minas de Aznalcollar. Una palma de mano de los lagos serranos; otra de donde el agua sabe a miel y a fregenal de sierra. Una ollita de Baza que baje de las peñas de los enamorados, un buchito de Alhajar que cura la conciencia. Y camino de vuelta con el cántaro a medias, sumerjalo en el Quema con agua de Rocío. Una vez en Sevilla, vuesa merced sabrá preserbar del calor tan mágica receta, paseándola por los callejones de Santa Cruz para adquirir solera. Gracias que esperamos todos merecer, del recto proceder de su naturaleza, en la vigilia de Nuestra Señora del Carmelo, patrona de los mercaderes, marineros y aguaores y Abogada de las ánimas benditas. A tí, Ramses.

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