jueves, 4 de septiembre de 2008

PARA SEPTIEMBRE

LA OTRA PRIMA-VERA Llega sobre los pies, despaciosa y silente como los grandes pasos de misterio. El sol alto, aún con fiebres de Agosto, pero ya está aquí, la tenemos entre nosotros los más íntimos y celesos guardianes de su grandeza. Es la otra prima-vera, la que nace en Septiembre, vendimiadora por naturaleza, madre y maestra de la fertilidad de nuestra amada tierra. Brotan los tallos, rozan estacas y esquejes su floración primera, el fruto de la vid, parábola del buen sembrador de mosto aljarafeño. Tiene su luz colores de un abril distinto, de añeja canastilla que baja hacia el poniente por Laraña. El mismo San Miguel, se deslumbró ante ella soñando naturales imposibles de ver fuera del coso del baratillo. Desgraciado de aquel que esta verdad primera, no la siente en sus carnes, ni por los altozanos acierta a ver milagros en sus atardeceres. Suspiro por tu luna vendimiadora y nueva; suspiro por tus noches templadas y solemnes; suspiro por tus aires que dibujan las curvas de finos guardabrisas; por tus manos suaves que desnudan las copas sin ser vista, tejiendo imaginaria de barroca hojarasca. Ven aquí, mi querida prima-vera, esa otra estación que tanto agradecemos, donde para este tren cargado de nostalgia, a pesar que los niños te desprecien, más te amarán el día de mañana, cuando en Septiembre vuelvan a inhalar la fragancia de sus libros intactos. Ya salí a recibirte, mirando hacia el poniente, soñando con las crestas de cazorla y segura, donde los verdes pardos, los ocres y amarillos, te proclaman su Reina. Mi otra prima-vera, natural de Sevilla.

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