TIRADO, por falta GRAVE

Una muerte que se pudo evitar vale mil quinientos euros, prácticamente lo que cuesta un simple embargo por no pagar los impuestos municipales de nuestro vehículo; o tres meses de hipoteca devuelta ó los recibos impagados del coche que nos reclama bajo amenazas la financiera. Lo que ocurre que nuestros débitos de “mileuristas”, nuestras humildes “trampas” que todos tenemos, como buenos cristianos, las pagamos con el sudor de la frente y la sangre y las lágrimas de nuestros paupérrimos sueldos que no nos llegan ni para cubrir los primeros diez días de cada mes. No sabía yo, que en el seno del Poder Judicial –no me lo quería creer- donde se entiende, según la Constitución que la Justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey, a través de Jueces y Magistrados (libres, independientes y sometidos únicamente al imperio de la Ley), existiera Corporativismo, o trato de favor, o indulgencia –llamémoslo como queramos- . Lo que sí tengo clarísimo es que un Juez, por la responsabilidad inherente a su cargo y el alcance de sus decisiones, tiene unos emolumentos infinitamente superiores a la categoría de “mileurista”, como es lógico y razonable. Es más, un Juez, que comete el error de dejar en la calle a un psicópata –sea cual fuere las circunstancias y diferentes causas ajenas a su voluntad- dejando expedita la ocasión y el peligro de que se produzca la muerte triste y lamentable de MARI LUZ (podía haber sido cualquiera de nuestros hij@s), como así ha sido presuntamente, no merece, no es digno de recibir del órgano de Disciplina una sanción por falta GRAVE, tan descabellada como irrisoria para la opinión pública en general, que muestra rotundamente su más sentido y clamoroso desacuerdo, desde el Presidente del gobierno hasta el más aberrado miembro de la oposición. Mil quinientos euros cuesta una infausta muerte que se pudo evitar, por causa de un error injusticiable cantidad al alcance de cualquier “mileurista” que se precie de buen pagador. Su señoría el Ilmo. Juez Sr. Tirado –si de verdad tiene fé en la Justicia que imparte- debe ser el primero en levantarse y no esperar al inevitable Recurso de Apelación. No hacer perder más tiempo a la recalcitrante cura de esta herida abierta en la familia Cortés, cuyo portavoz , padre de la víctima y admirado Juan José, ha demostrado a toda España, haciendo gala de temple, talante y una dignidad ejemplar, que solo desea que se imparta Justicia. Justicia, ciega pero no tonta.

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