viernes, 23 de enero de 2009

ROMANCE DEL RANCIO, RANCIO



Rancio que te quiero Rancio,
verdiblanco o palangana,
que al barco le llaman “paso”
y Calvario a la montaña...
Rancio de café con leche,
de picatoste y más manchas
que un papel de calentitos
despachaos por “la juana”
Rancio de despertadores,
sonajero o carrañaca,
de la blanca escupidera
debajito de la cama
. Rancio de todos los Santos
con su cajita de estampas,
del Alma-naque javierre,
la virgencita de fátima,
el bueno de fray escoba
y lamparitas “por ánimas”,
encendida en la mesilla
junto al angel de la guarda.
Rancio que te quiero, Rancio,
más rancio que una alpargata
donde nació el espartero
en la plaza de la alfalfa
viendo pasá San Bernardo
de la mano de tu “tata”
con pantaloncitos cortos
y calcetines de rayas.
Rancio te parió tu " mare"
que era todavía má Rancia
cuando apretaba en tu cuello
er nuo de la corbata
y te vestia de chaqueta
azul marino cruzada
con  pantalocitos grises,
que eran talmente una tabla.

Rancio como Don Antonio
que tanto se preguntaba
... por eso: ¡rancios, habrá!
con su cantinela rancia
¡ pero como tú, ninguno!
porque tú eres la Giralda...
-por Dios, Rodriguez-Buzón-
¡don antonio de mi alma!
¡el colmo de tó los colmos!
¿habrá otra cosa más rancia?
SÍ...contestole “maese”
- el Rancio...donde los haya-
tiene nombre y apellidos
más rancio que una mojama,
que er jamón der Rinconcillo,
que er serrín o la pizarra,
que er bacalao con tomate
y er que te sirve la tapa...
¡cálle vd. -por Dios bendito!
No diga ni una palabra:
-Rancio que te quiero, Rancio-
¡que ya sé, de quien me habla!

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