¿Donde está la Abuela?



(a mi tio Curro, que cogió una vez, la bandera de la "cucaña")
¿Dónde está la abuela?...la Abuela, ¡no tiene arte la Abuela! De Triana tenía que ser para permitirse el lujo de no presidir su novena. Claro, como tiene a su hija que se llama Esperanza y la Esperanza –ya se sabe- también está en obras y se ha ido unos meses a vivir con su Madre a la catedral de los trianeros…Hombre, pero es que tiene guasa, que en los días “señalaitos” la Abuela no esté presente…¿Quién ha dicho que no esté presente?, vd., no conoce muy bien quien es esa Abuela, ni mucho menos, Triana. ¿Vd., se ha asomado por la Real parroquia, ha mirado bien entre los bancos abarrotados y las sillas accesorias, ha notado el calor asfixiante –sí ese calor bochornoso y sublime, que se ríe de las alturas de los ábsides-, ha exhalado el aroma del incienso y transpirado el rocío vespertino de los nardos; ha reparado en el verdor efímero de las macetas de albahaca; ha respirado el aire entrecortado por un millar de abanicos…y no ha visto a la Abuela?...De verdad, que vd., tendrá buena vista, pero permítame que le diga, que no ha aprendido a mirar. La abuela, es Triana pura, la del pelo recogido y la moña de jazmines, esa que suspira con un nudo en la garganta y los ojos envidriados mientra sofoca las calores golpeando el pecho con su abanico. Mire, ayer tarde la ví, sentada en su mecedora en los venticinco metros cuadrados mejor despachados de la calle Alfarería, Procurador o Vázquez de Leca –qué mas dá- si es la Abuela inmemorial del alma de Triana, la que no ha perdido su sonrisa atrapada en un solitario diente, olorosa a agua de la banda; siempre pensando en sus hijos y nietos, con ayes alfareros que modelan los moldes del recuerdo en el torno de su boca: “Ay, mi Cachorro bendito, que lejos lo tengo de casa..menos mal que me lo cuida como nadie, mi señorita de Triana”…”Ay, mi jorobaito, que poco viene a verme, me parte el alma cuando lo veo con esa cruz tan pesada cruzando el puente…”. Mire, bien –hombre de Dios, mire Vd., bien; desde el altozano hasta el León que puso nombre a un pueblecito echo barrio en la avenida de Coria; desde el paseo de María de la 0, hasta la orilla en los márgenes de Betis. Oriéntese por una Estrella que alumbra y deslumbra todo el cielo de Triana y encontrará a la Abuela en persona comprando avellanas verdes, paseándose por el río, para ver su puente reflejado en el espejo del agua. Que importa si no vé su imagen presidiendo un altar que tampoco está en su sitio, deje vd., el patrimonio material en manos de los expertos y a la Abuela en su sitio, el que le corresponde y del que no se ha movido ni se moverá jamás. ¿Qué donde está la Abuela?...¡no tiene arte la Abuela ni ná!

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