domingo, 1 de noviembre de 2009

CRONICA DE UN PREGONERO ANUNCIADO


Demasiado BLANCO ES el papel esta mañana, para dejar impreso los sentimientos. Escribir con sencillez es ardua tarea –la sencillez es algo tan difícil- como intentar definir con palabras el olor a campo y los rumores del mar al que estabas asomado desde tu retiro de Málaga. Miedo, como el que dices sentir al conocer la noticia, es el mejor síntoma de tu autenticidad, el que no siente miedo, no sabe de responsabilidad y respeto a la grandeza. Lo demás viene por añadidura, la nobleza de unas palabras que salen del alma sin pensarlo, para que no cojan el frío de lo previsible : todos los ingresos que genere el Pregón, irán para Caritas, con eso queda dicho –sin previo guión- la calidad humana del hijo pródigo más deseado por el pueblo. La alegría de la designación del Pregonero de la Semana Santa de Sevilla para el próximo 2010, se funde con el abrazo sincero y acertado de la persona idónea, de esa buena gente que anunciaba el pueblo de Sevilla con reiterado clamor, porque Antonio es hombre de pueblo, hombre con sabor a niño de pandilla y tribu, que nunca perdió el aliento de subirse a los pinares centenarios y arrancar el fruto seco o la pulpa agridulce de las primeras naranjas de los huertos claros de su Aznalcazar. Antonio García Barbeito, tiene la voz pura que nace del pueblo, la que entienden sus semejantes, el gesto exagerado de la luz de una sonrisa –a las buenas de Dios- y el timbre grave del que sabe disfrutar sencillamente con los momentos vividos, momentos tan íntimos y personales, que todos hemos terminado haciéndolos nuestros después de emocionarnos con el privilegio de su narrativa. Antonio tiene voz de padre que al filo de la cama nos relata un cuento y después nos abriga, cuando el dulce sueño nos acoge en sus brazos. Por eso, la Sevilla que lo descubrió, escondido en su propio cajón de humildad y modestia, está desde hoy de enhora buena, porque sabe que han sido sus cofrades –vox populis- los que no han querido dejar pasar ni un año más, la ocasión de escuchar la deseada Voz de Antonio, portavoz del auténtico sentir del pueblo que todas las primaveras anda buscando escaleras para subir a la cruz. Esta vez los infundados prejuicios han sucumbido ante la razón, el presumible complejo de superioridad de San Gregorio, más preocupado por el nombre del Pregonero, que por la calidad humana y sus talentos, se ha rendido a la evidencia. Este año sí, tenemos al Pregonero que esperaba Sevilla y Sevilla, cuando aprieta, otorga. Que Dios bendiga al pueblo en la voz llana de Antonio García Barbeito, pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2010.

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