domingo, 6 de diciembre de 2009

LA CIUDAD POR EXCELENCIA








Querida Julia: lo que te está sucediendo últimamente es para enmarcarlo y colocarlo en azulejo de la gracia en los mejores bares con sabor: “PROHIBIDO HABLAR DE CÓMO ESTA LA COSA”. Quien te conozca, siquiera haya leído lo más mínimo de tu milenaria historia: ¿cómo puede pretender eliminar de golpe y arbitrariamente los símbolos ancestrales que llevas tatuado en tu piel?. ¿No nos enseñaron que estábamos obligados a conocer la historia, para no repetir sus hechos más luctuosos?. ¿Por qué no son capaces de leerte –Julia- de entender el más párvulo de tus pensamientos, la más mínima razón de tus costumbres así como las más remota procedencia de tu tradición?.
No es que ya no te quieran, es que ni te sienten ni respetan. En su fabuloso mundo de las libertades, está encerrada la ignorancia de su sinrazón. Una sin razón de absurdas contradicciones que chocan con el sentimiento de las gentes y confunden sus ideas, hiriendo gravemente la sensibilidad. Que ausencia total de primavera (como diría el poeta) y cuanto oscurantismo cultural, puede albergar alguien –que aprovechando el privilegio inmerecido que lo distingue como “caballero venticuatro” de tu Casa consistorial- insinue denominar como “fiestas del solsticio de Invierno” a los entrañables días de la Natividad del Señor. Hace falta ser ignorante de tu historia, incluso de la tradición profana de admitir, que en democracia se denominan dictadores a los que intentan gobernar ó imponer sus trasnochadas ideas desde una ridícula posición de votos.
 Se te nota en la cara, querida Julia, lo mal que te sientan estos adornos laicos que  han imbuido en tu piel sensible. Menos mal que ahí están tus belenistas de toda la vida (Pichardo y compañía), que no han tenido que recurrir al desarrollo sostenible y al mamotreto de las energía renovables para reclamar que el portal de belén, no es algo convencional que se pueda enmarcar bajo el arco de tu Ayuntamiento, con figuras tan grandes, que más bien parecen “figurones” –lo que son ellos- que nisiquiera se enorgullecen de lo hermosa que estás , querida Julia, en estos días que tu casco histórico se eleva hacia el azul de tu Plaza del Triunfo, para presumir a coro de juglares, con el canto efusivo de la estudiantina, que eso sí que es futuro sin necesidad de autoproclamarse “progre”, sino proclamando al sereno de la vigilia, que Tu eres la ciudad Mariana por esencia y excelencia. ¡Que importa que retiren los crucifijos de tus escuelas públicas, si al fin y al cabo son las mismas que levantaron los que precisamente abogaban por una educación libre y paritaria, abierta a todos los símbolos de las distintas civilizaciones!. Lo importante –querida Julia es- para los que  quieren ver más allá de sus propios intereses, que vas a seguir siendo Tú, extendiéndonos la mano de la solidaridad y la grandeza a puertas abiertas, desde el Primitivo ático de la Concepción de tu silencio histórico, hasta el mismo Rocío de tus cofradías más contemporáneas, expuestas a la veneración de sus fieles en los distintos templos de tu saber. Si no son capaces de asimilar la realidad, ese sí que es su verdadero problema.









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