lunes, 8 de marzo de 2010

En buenas manos



Cuando una mujer es guapa, bonita y hermosa, esta bella con cualquier vestido o atuendo que se le ponga. Si además esa mujer es gitana, bendita con aroma a canela y clavo, todavía luce con mayor naturalidad las prendas que decoran su rico ajuar. Pero cuando esa mujer tan guapa, bonita, hermosa, bendita y gitana con aroma a canela y clavo, se pone en manos delicadas que sienten y saben el preciado tesoro que tienen entre sus manos y estas personas entienden y tienen claro, la simetría justa y precisa que requiere el personalísimo semblante de esa gitana inefable, guapa, bonita y hermosa hasta la extenuación , la imagen de la divina Señora, alcanza unas cotas inimaginables de elegancia, sutileza y donosura, que estaban relegadas a la rutina del vicio y la deformación. La idiosincrasia de una hermandad diferente en su esencia clásica, no esta reñida con la exquisitez. Querer hacer a una imagen distinta, no significa descuidar sus formas o improvisar un estilo propio tan discutible como estrafalario. Antonio Bejarano, designado flamante vestidor de María Santísima de las Angustias, ha sabido discretamente cambiar a vuelapluma, la estética que precisaba, esta mujer tan guapa, bonita y hermosa, que sin dejar de parecernos, la Gitana, bendita con aroma a canela y clavo en el fondo, se nos presenta en la forma de la impronta que ha sabido imprimirle el bueno de Antonio Bejarano en su primera intervención, aun mas Bella, exultante y primorosa –si cabe- . Y es que cuando una mujer es Guapa, hasta donde no alcanzan a definir las palabras; Bonita, hasta donde el cristiano corazón no se cansa de gritar; con una Hermosura tal que arrebata las tapaderas de los sentidos…con cualquier cosa que le pongan huele a canela y clavo.

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