domingo, 30 de mayo de 2010

AUXILIO de los DESAMPARADOS




Cincuenta años Coronada por los soles de Mayo, por el azul del cielo recogido en tu mando y el rosa de la tarde perfumando la rosa de tu cara. Cincuenta años volviendo a ser los niños que en la tarde de gloria lucimos junto a ti el traje de pureza, tal como éramos –traviesos juguetones- somos ahora incondicionales devotos rendidos a tus plantas. No llega nadie a la Casa del Padre, si no es por Ti –fulgida estrella la del perfil risueño- alguien nos enseño el camino desterrando tristeza y melancolías, pero tu ya habías vuelto los misericordiosos ojos hacia nosotros, acudiendo al Auxilio y entonces supimos lo que son verdaderos milagros. Nadie olvida los años de Colegio aun malgastando el tiempo en estudiar lo que nunca aprendimos en la vida y por eso volvemos cada mayo para –como antiguos alumnos y nuevos colegiales- recoger el premio sin distinción que nos tiene reservado tu Divina Enseñanza.

En la calle Buñol, se paró el tiempo; allí creyó el que no creía y aprendió a rezar mirando a la Virgen el que nunca había murmurado alguna oración. fué un fenómeno extraño y digno de ser estudiado por cuarto milenio. Lo cierto que allí -entre acordes y cadencias- se escuchó el más armonioso y sentido: Hosanna in excelsis.

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