jueves, 12 de agosto de 2010

TRES DESEOS

A la Fani, se le cumplió uno de los tres deseos que le pidió a la Virgen el año pasado. No sé si porque la Virgen es tan milagrosa como dicen o por el mal rato de procesión que nos hizo pasar a los que alrededor de su pandilla, formábamos bulla frente a la Puerta de los Palos. Aquella mañana fue tremendo, sobre todo para los rancios devotos que acudimos a la cita ineludible del 15 de Agosto. Aun no había amanecido, pero el turquesa del cielo recortando la silueta inmaculada del monumento, presagiaba el momento de la diáfana claridad cantada por los vencejos. La Fani y su peña habían tomado sitio, acomodados entre los macetones y el brocal de la fuente, eran poco más de las 7 de la mañana y se las prometían felices para aguantar el parón, mientras apuraban los últimos resquicios de la botellona. “Escucharme killo” –profería exultante la Fani- “Esta es la Virgen de mi Yaya –tios- de verdad, eh, que eh mu milagrosa. Hay que pedirle los Tres Deseos, nama que salga por la Puerta –tio- mira que se me pone los vellos de punta..que eh mu fuerte –tio- que de verdad te concede uno..mi Yaya no miente y a mi no se me puede olvidar como lloraba al verla, cuando me traia de chiquetita”….jajajaja…-reian los unos- “killo, pues yo le voy a pedir un Ferrari…o un Homer..o un Maserati…ya puestos a pedir…yo le pido el sueldo de Cristiano Ronaldo y un yate petao de pibas que crujan mas que un boyicao de buenas…jajajaja”. A esa mismo hora una anciana venerable ahíta de dolores, encendía una lamparita junto a la jaculatoria antigua de la Virgen sobre el viejo aparador de su ajuar de novia en una barriada del exilio, musitando entre sollozos: Hoy es el día y se acerca la hora. Al tiempo bajaban por la Alhondiga, procedente de los camino de la Plata, soñolientos peregrinos al rosario de la aurora buscando su encuentro. Y en la puerta de Jerez confluía un río de devoción anónima, cuyos afluentes bajaban en silencio, desde todos los puntos del aljarafe. En la ciudad más remota del mundo, alguien que no quiso amargar las vacaciones a sus seres queridos, miraba el reloj alas 7,30 de la mañana, e incluso podía adivinar el jubileo de las campanas de la Giralda: lo que hubiera dado por estar allí, sólo puede leerse en la mirada reluciente de su amada, que ahoga en un suspiro todo su cariño y comprensión. La cercanía del mar de la luz, hace que algunos y otros venga y vuelvan como las olas, besando la orilla de sus plantas, bañándose en las aguas encantadas por la gracia de la Señora, llevándose la calurosa albura de su mirada. Eran las ocho en punto de la mañana, repicaban a gloria las campanas de la mezquita mayor confundiéndose con la ansiosa embajada de los vencejos. Un silencio ancestral, fundía todas las miradas en el crisol gótico donde se recortaba su trono perfumado de macollas de nardo. A Fani se le cumplió uno de los tres deseos: nada más y nada menos, que sus díscolos amigos dieran fe de la sonrisa de la Virgen, con el más respetuoso de los silencios.


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