domingo, 23 de septiembre de 2012

Un bético de leyenda; ROGELIO


Creo que tuve el sueño un día de ver jugar a Rogelio, ese sobre el cual decían: no hay sitio donde ponerlo...porque no corría al desmarque, ni servia como zaguero; ni se fajaba en defensa, ni aparecía por el centro...sin embargo yo lo ví, andando -parar el tiempo- que correr es de cobardes, para un pie como su izquierdo. Larguirucho -patacatre- guapetón, casi esperpento...pero cuando controlaba los contraluces del cuero con su pierna de caoba hecha un guante del ingenio, Villamarín encendido cual “coso baratillero”, aclamaba con un ¡Óle! La faena de Rogelio. Creo que tuve el sueño un día y creo vivir para verlo, marcar de saques de esquina más de diez goles ¡soberbio!...y si acaso no se creen las verdades del barquero, que lo pregunten en Coria, cantera del delantero, que más que diez lleva un Once en el dorsal sempiterno. Si oyes hablar, algún dia, las viejas glorias a un bético y te cuenta la parábola de un balón buscando el reino de la escuadra donde crían sus telarañas los ferros; ríete de los “pelusas” los “cristianos” y los “leos”...porque para ¡gol! Olímpico, los que marcaba Rogelio.

 

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