EL AMOR conFORMA II


El AMOR es muy grande, pero tiene cuerpo de niño; refunfuña y se enfada, llora y patalea con la pureza y candor de un infante, pero al rato se le pasa y se arroja a tus brazos buscando consuelo. No tiene capacidad para el rencor, su memoria olvida pronto el daño, aunque como dice Santa Teresa de Calcuta, cuanto más duele, mejor es su efecto. Por ponerlo en el lugar más alto, se compara con Dios y se sitúa donde hay caridad y están más de dos personas reunidas hablando en su nombre. Por intentar definirlo, los hombres escriben de El, con más deseo que conocimiento; con mayor anhelo que experiencia; con más énfasis que sentimiento; porque su enunciado resulta indefinible. El Amor no es responsable ni maniático; no pide nada a cambio y da sin pasar factura. Disfruta haciendo disfrutar y recibe con la condición de gozar a la altura de su beneficiado. Si hubiera que ponerle rostro al Amor, sería el de los iluminados que han visto la luz de saber interpretar una mirada; el de aquellos que aprendieron la docta lección de leer entre líneas; de los que supieron escuchar la voz del corazón que la razón no entiende. El Amor, no conoce el miedo, lo ha vencido; es inmune a los celos; los ha conquistado; esquiva la ira, la abraza y adormece, la alivia y atiende automáticamente al perdón. El Amor es un recuerdo constante que no necesita notas recordatorias; una memoria atenta que no persigue al enemigo; un tiempo sin espacio que ralentiza la rutina de la vida, antes que la alcance la ansiedad; un antidepresivo sin efectos secundarios; un permanente estado de inconciencia. cuyos síntomas incurables contagian sin provocar la pandemia. El amor no tiene pasado; no piensa en el futuro; es un presente que se estrena cada día y se abre con la ilusión de quien recibe su regalo. Cuando intentes poner todo en su contra, el Amor terminará puntuando a su favor; si te escuece es buena señal; si le eres fiel, terminarás de su mano en el paraíso; si le ríes su gracia, te hará olvidar tus penas y como te resistas, te volverá loco. En todo caso, bendita locura... el AMOR

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