viernes, 28 de noviembre de 2014

LA GRAN RECOGIDA

Se acercan los días del mensaje de la Paz, hecho campaña de publicidad; los días del espíritu solidario hecho canto de sirena urgente; los días del ofrecimiento de un voluntariado que tiene mas de reclutas inactivos y en paro, que de voluntariado en sus ratos libres. Llega la Gran Recogida de Alimentos, atendiendo a las alarmas encendidas por Cáritas y el único Banco Bueno que existe. En esta edición nos convoca un prestigioso comunicador, que yo no sé lo que hará su mano derecha, pero que realmente su cara arrogante y despechada, no es precisamente, el espejo del alma. El empobrecimiento de la población es evidente y la necesidades de la familia, han llegado al indeseado extremo de no tener para comer. Cuando uno no tiene ni para comer, los “servicios sociales” de su comunidad, le insta para que se acerque a Cáritas o a Cruz Roja, desde esas dos beneméritas instancias, le pedirán lógicamente una serie de documentos, para acreditar su estado de precario. Ya sabe, la pobreza y más en este país del esperpento, tiene sus verdaderos profesionales, como todo en esta “puta vida” sus estafadores pertinentes y su mafia correspondiente. Una vez entregada la documentación de pobreza, como vd. es persona decente, aunque le delate la vergüenza de tener que asistir en la cola, al espectáculo dantesco que los profesionales de la pobreza, montan en las narices de las amables comadres de Cáritas y los números o voluntarios de Cruz Roja, estos profesionales que lejos de molestarse en recabar la documentación pertinente, montan el escándalo de su presencia tercermundista, dominando toda clase de improperios y lágrimas de cocodrilo y terminan siendo atendidos los primeros -que para eso está la experiencia de su clásico atuendo de pijama, babuchas y cola de caballo, para repetir la tragicomedia en otras tantas parroquias, asociaciones, hermandades y “oeneges”. Pero vd, como escribo, es persona decente, aunque pobre vergonzante, que no de vergüenza y espera su turno estoicamente, para que le llenen su carrito de la compra de alimentos de primera necesidad. Ya sabe, que la bebida, el pata negra y la chacina con denominación, es solo para los altos funcionarios y señorías. Y aunque es justa y tan necesaria para la población esta Gran Recogida de Alimentos, todos tenemos que agachar la cabeza ¿henchidos de satisfacción?, cuando vemos las gigantescas cajas de cartón, repleta de imperecederos, repletas pero insuficiente, para frenar el “xumani”, pan de hoy que hay que agradecer por el esfuerzo solidario y la movilización del voluntariado social, pero hambre para mañana. Hay que agachar la cabeza porque nos pesa la indignación y la rabia que sentimos hacia un gobierno que es incapaz de ver -desde su burbuja quimérica- el drama de esta situación. Los “servicios sociales” de la administración pública del Estado, han tirado la toalla de la impotencia; Cáritas sobradamente desbordada; Cruz Roja, tres cuartas partes de lo mismo, cuanto me gustaría que Don Zoido el dicharachero, se pasara o pasase por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Sevilla, con sede en el tan reivindicado Palacio de Pumarejo, para ver como las Acogidas de los miércoles, son cada vez más multitudinarias; el Sr. Espada, candidato socialista, se debería molestar en acudir a estas citas de la Plataforma, para ver, como hombres y mujeres, padres y madres de familia desesperados, lloran, con el corazón encogido, porque no pueden pagar la hipoteca. Pobres tan decentes, que prefieren quedarse sin comer, antes que molesten a sus avalistas y sufridos padres. Y es que parece, que a los poderes públicos, poderes fácticos y hasta la misma Iglesia (excluido el Santo Padre Francisco), le interesa, esta Gran Recogida de Alimentos a la española, para regodearse del nivel solidario de un gran pueblo que crece por encima del 0,5% y que está creando un empleo de mini tocador de la Srta. Pepis y le está anunciado a los jóvenes que hay que ser emprendedores, que hay que reinventarse, cuando en la realidad, la única salida de los más preparados es marchar al extranjero y la única opción posible para los restantes titulados y licenciados es olvidarse de su formación y empezar a trabajar en lo que sea. Paralelamente a este despropósito, hay cientos de miles de hombres y mujeres en este esperpéntico pais, que trabajan por dos o tres parados juntos, almas cándidas, que no dejan de ser fatigas compulsivos ni comprenden que gracias a ellos los empresarios sin escrúpulos se lucran y poco a poco van estableciendo una distancia abismal entre los ricos y los pobres. Tarde o temprano, estos trabajadores se darán cuenta que su lucha ha sido en vano y ganarán en dolores de hueso y sacrificios inmundos, lo que han perdido en vida y garantía de derechos. En fín con el sentimiento de solidaridad a flor de piel, aplaudo un año más -espero que sea el último- La Gran Recogida de Alimentos, con el sabor agridulce que será Pan de hoy y seguirá siendo, hambre para mañana, porque entiendo que en un verdadero Estado Social y Democrático de Derecho, la única Gran Recogida que debe de producirse cada año, es la de devolver la DIGNIDAD a sus ciudadanos con un trabajo y un techo, que garantice su presente, fortalezca su ilusión y nos haga perder el miedo o la incertidumbre de un futuro aún bastante oscuro. ¡¡SI SE PUEDE...SI SE PUEDE...SI SE PUEDE!!!

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