sábado, 10 de enero de 2015

10@ños de blog, por "greguerías"





10@ños de blog.
Eres Tu, el que asoma por aquí; el que curiosea, termina leyendo, suspira, le gusta lo que lee; incluso se emociona en los segundos previos al olvido. Eres Tu el que comprende o discrepa que el mundo no es lo que escribo y hay que saber escribir para arrancarle jirones de literatura, eres tu mi amigo invisible, lector orgulloso que buscas la abeja entre la flores, seguidor irreconciliable, imposible de reconocer, porque espías escondido entre la maleza de los siete pecados capitales. Eres tu aquel que me quiere tanto que serías capaz de demostrar todo lo contrario, antes de confesarlo y tu, el que hasta en la ausencia de tu brillante silencio, confiesas que me quieres con un amor tan grande, que te parece siempre pequeño. Si lloras, porque lloras, sin saber que es un don desahogar los sentimientos; si no lloras, porque estás perdido y eres hombre muerto. Tu que sabes, por donde entrar al corazón sin buscar la puerta falsa, ni la salida de urgencia; eres Tu el que te sientas y te sientes a gusto, identificado, indignado, irónico, burlón, convencido o descorazonado, según la cuerda más tensa o más floja del párrafo que te mantiene en vilo o, te hace perder el equilibrio. Eres tu el que me mantiene vivo, por lo incierto de tu visita, todo un monumento al comentario desconocido. El que cada día me tienta a poseer el reino de los dominios que observo desde la cima el desierto. Tu sabes lo que significa un sueño, porque conoces la cruda realidad de no poder cumplirlo; Tu sabes que ni la mar océana, abierta en dos por el báculo del profeta puede garantizar, la tierra prometida donde está el Paraíso. Nadie conoció la gloria solo, ni vivió en armonía con el recuerdo, si antes no amó, incluso por el bien necesario de ser amado. Tu sabes que las frases más bellas, las citas más hondas y brillantes solo sirven para adorno de la memoria, nunca para sacarte del vacío, ni calmar la ansiedad de los que aprisionados en la cárcel dorada de la soledad, buscamos el imposible ego que nos está buscando en el mismo espacio del tiempo. Eres Tu la que la se enamoró con mis cartas a Julia Rómula; la que después de ojear la entrevista a la ciudad más hermosa del mundo, quiso invitarme a una copa: “esta noche pago yo, compadre; pide lo que quieras, aunque sea la mitad de mi reino”. Y yo te pedí un bolero, porque en la letra de un bolero, cabe la vida: “piensa en mí, cuando sufras...que si veinte años no es nada, que será de 10@ños de blog...yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando la jaculatoria de San Cucufato, la entrada más popular y más vista...Volver con la frente marchita, las nieves del tiempo marcaron mi sien...¡que febril tu mirada, mi musa enamorada, Carmen la Cigarrera, mujer que se ríe eternamente del pecado, cayendo en la fascinante tentación de seducirnos cuando ella quiera!, Tu tienes la clave y la llave que abre nuestro deseo y lo mantiene puro, como la Amargura, eres una cofradía perfecta, que borda de satisfacción el mejor horario e itinerario de nuestra historia de Amor. Tu sabes que a escala de grises se alcanza el glorioso Blanco y negro de esa Epifanía, donde los tres Reyes Magos: Gard; Fernand y Haretón, ofrendaron al recién nacido que está en San Lorenzo, el oro, el incienso y la mirra que resiste el paso del tiempo. Eres tu la que me hiciste descubrir el Cristo del Susto en aquella ventana, espasmo mugriento del “miedo enmarcado” que cuelga en las paredes de las Bellas Artes; mi tarjeta de presentación, mis felices pascuas; mi triste navidad, mis aguinaldos; la que cada año se encarga de dar la vuelta al bombo, visitar el 6,40 y escribir la carta al bueno de Melchor. Se que te quedaste conmigo para siempre, aunque no te conozca, respiro tu aliento, eres mi Magdalena inefable, palabra de Amor, que con amor se paga; azahar de Betania-Triana, intacto y fragante...emperatriz de la Finura, mi dulce Esperanza Blanca; de este mar impetuoso, fúlgida Estrella, cada vez que te miro, eres más bella. El mundo es ancho y difuso, ya me he perdido otro vez en las musarañas; quizás estés riendo, sufriendo, gozando, divagando por la ciudad de la gracia a la que nunca has perdonado la vida, porque en el fondo sabes que la vida es una semana, pero se que eres Tu, la que asoma por aquí y curiosea, la que termina leyendo y suspira, esos segundos de emoción me bastan, para seguir 10@ños más escribiendo por amor y mucho miedo, previo al olvido.


Si alguna vez conseguí enamorarte, no me dejes sin tí, porque te necesito.

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