miércoles, 5 de noviembre de 2008

OH-BAMA

Pintor si pintas con amor...¿porqué desprecias su color?...Ya lo cantaba la voz cálida como el chocolate con leche, de Antonio Machín y lo profetizaban las superproducciones hooliwoodescas, en las que siempre aparecía un hombre de color como virtual Presidente de los Estados más poderosos del mundo. Pintor de santos y alcobas, si tienes alma en el cuerpo, siempre que pintas iglesias, pintas angelitos bellos, pero nunca te acordaste de pintar un angel negro. Un ángel negro, o mejor un mulato apuesto con cara de ángel, que no sé si va a cambiar el curso de la historia, pero sí hará historia con este cambio de raza en un país que tanto ha practicado el racismo y la esclavitud. Obama es el sueño de Martín Luter, ese sueño americano, pregonado en singular discurso debajo del obelisco, en la gran avenida del estado del derecho. Es el sueño que despertó pesadillas de crímenes y magnicidios; el sueño de las Mamás grandes, de las descomunales hembras que a la sombra de los impolutos porches de Atlanta, cantaron la nana triste a los negritos buenos. El viejo mississipi ensaya un salmo al besar la orilla de aquella cabaña, saluda al tío Tom, cuya sonrisa abierta de oreja a oreja, reluce entre la flama del ocaso. Los trotamundos de Harlem no paran de hacer mates de alegría entre las rejas de las canchas. Obama eh, cantan los coros polifónicos radiantes de júbilo con sus túnicas de función principal en todas las iglesias evangélicas y un estéreo de lujo hace retumbar al mundo. Adivina, quien viene esta noche...en el calor de la noche grande Americana, donde los globos rojos y azules festonean el cielo. No es Sidney Pottier, tampoco Martín de Porres ó fray escoba: Eres tu, Ohbama y yo te conmino: ¿Eres tú, hermano, el que vá a hablar en nombre de todos los negros buenos? ¿Eres tú Ohbama, con hache intercalada, el que soñaba el reverendo Martín Luter, para redimir a mi pueblo de la falsa moral que le precede?Oh... si nisiquiera tienes el color desgarrado que sonaba en la trompeta de Louis, como llanto lastimero de un mundo maravilloso. Si hay que hacer un esfuerzo para reconocer tansiquiera que eres mulato. Pareces mas bien adaliz de los triunfadores de esa NBA americana, donde los negros se hacen pijos, caprichosos y antojadizos. Yo te conmino Oh-bama, desde el país donde todos nos miramos: ¿Eres tú el elegido para cambiar la historia? O eres simplemente un espejismo del sueño de aquel pintor que pintaba con amor.

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