FELIZ NAVIDAD

miércoles, 17 de diciembre de 2025

LA ESPERANZA depura el tiempo



FELIZ NAVIDAD DEL SEÑOR, ESPERANZA NUESTRA POR LA PAZ DEL MUNDO.



foto Hdad de la Macarena

 Yo se madre, que hay gente muy desesperada, yo mismo un día apunto al palio de tu cielo para descender  otrora,  a las más oscuras profundidades de las trabajaderas. Gentes que aferradas a tus manos para no caerse, reniegan ante el sol deslumbrante de las joyas, el escozor que padecen sus carnes expuestas a la intemperie. Yo se madre que hay gente triste con razón y razones muy tristes, para volver la cara hacia tus ojos de misericordia. Gentes, cuyo quebranto no aguanta las colas que va formando la fe, porque su carro vacío está pendiente de guardar otra cola; más fría, más incómoda, pero más necesaria. Personas maltratadas por la vida, que se han ido apagando a la sombra de los trabajos más duros, más ingratos y peores remunerados.

 Saben que hoy es la Esperanza, el señalado día de la máxima expectación de la sua Belleza, pero están cegados por el resplandor del tesoro, más que deslumbrados por la gracia espiritual de una Reina. Están aturdidos ante tanto esplendor; ante tanta riqueza expuesta en los alardes del arte y se siente indignos, en la frustración de contemplar a la humilde doncella, a la niña turbada que iba camino de Belén a lomos de un borriquito. Dentro del cielo basilical, los hombres hablan el lenguaje de los ángeles, no han dormido esta noche de vela y montaje. Es el paraíso, donde en los bancos se sientan las almas conmovidas, extasiadas, suspirantes, oferentes, transidas por una emoción de lágrimas incontenibles. En ese momento, en esa distancia sin espacio ni tiempo, que uno recorre para sentir el roce de la Esperanza -dicen- que se olvida todo, porque el cuerpo presente de la Madre, es una aparición que nos transforma y eleva a otro plano.

El beso, no lo das tu, lo recibimos nosotros del mismísimo aliento de la Esperanza. Después en el infinito de ese instante en que te encuentras con sus ojos: ¿que le puedes decir, de Madre de Madre...que le puedes contar de hijo a Madre?. Ella le ha puesto a tus lágrimas el reflejo de la Esperanza; a tu desesperación, el consuelo del llanto compartido; a tu oscuridad y desánimo, la luz de una sonrisa milagrosa que es la clave de su misterio, el misterio de la vida...y ya no has visto más porque todo lo ha pormenorizado Ella. El oro de su corona, el preciosismo de su manto; las joyas que decoran su prendedor, han sucumbido ante la grandeza del rostro que le da sentido a tu angustia vital, poniéndole nombre propio a la Esperanza. Cuando salgas de allí serás otra persona, aunque la cruda realidad intente persuadirte, con la presencia en la calle de los mercaderes del templo; los que tienden su mano en la puerta, mendigando las monedas de la pobreza en el umbral del paraíso. En este día, por muy mal que te vaya, la Esperanza te ha devuelto a la vida, su espíritu te hará efecto inmediato porque ha ido directo al corazón y el corazón tiene razones, que la razón no entiende. Ese beso de Amor, ya no hay quien te lo quite.




martes, 16 de diciembre de 2025

naturaldesevilla: REEDICION Al pavo, pavito, pavo...


naturaldesevilla: Al pavo, pavito, pavo...:     

 
 
Por estas fechas, Paco el impresor, traía al corral un hermoso pavo de plumaje negro, el cual amarraba a la baranda del corredor para delicia de los niños, antes de ser sacrificado para la cena de NocheBuena. La Fernanda, que era muy apañada para la “matanza”, por haber participado, desde pequeña, en las que se llevaban a efecto en su pueblo de Olvera, accediendo a la petición de Rosario “la chiquetita”, procedía la mañana del día 23 al rito del sacrificio, desatando al pavo y dándole de probar una miga de pan rebañada en sus propios excrementos, porque decía que esa ceremonia, traía mucha suerte. Después trasladaba el ave a la azotea –lugar escogido para la matanza- entre el delirio de la chiquillería y la expectación y curiosidad general. La Fernanda ataba las patas del pavo, asistida por Paquita –su suegra- que colocaba el lebrillo a la altura de la cabeza del “animalito”, para recoger la sangre, mientras que la nuera, inmovilizaba al pavo entre sus piernas, dejando expedito el gañote. Seguidamente con un cuchillo de sierra, debidamente vaciado, procedía sin vacilar a rebañar el pescuezo de la víctima, que se defendía con grandes espasmos, mientras corría el caudal de la sangre a borbotones (cosa más desagradable). He aquí que, cuando el pescuezo del pavo, colgaba del hilo de su pellejo, el estruendo de un petardo, hizo caer de espaldas a la Fernanda y saltar al pavo, que salió revoloteando como una exhalación camino de las escaleras. Ante los gritos y estampida general, acudió el DeoGracia (hermano soltero de Pepita la de los jamones) que en un intento de coger al pavo, resbaló con el reguero de sangre y fue a parar rodando hasta los pies de Josefina, que venía por el pasillo con su baño de cinc cargado de ropa para hacer la colada y se dio de bruces estrepitosamente con la estampida, rodando por las escaleras con tan mala fortuna, que se fue a estrellar en el descansillo del principal con María Montero, la cual procedía a verter en las letrinas, la escupidera de porcelana que portaba a rebosar, derramando el consabido caldo viscoso con tropezones en la maltrecha cabeza de Josefina. Mientras tanto, el pavo, seguido por la turbamulta corría desangrándose camino del patinillo, donde se coló en casa de la Perona que al toparse con tan espectral visión, cayó al suelo desmayada por el susto, empapando con su espectacular salto de cama el charco de sangre estancado en el suelo, a todo esto, el marido de la Perona que salía al quite, cubrió al espantoso animal con una manta, hasta reducir la fuerza de gravedad que le quedaban a los estertores de la muerte pavorosa. En esos momentos Guaditoca –la portera- subía las escaleras pertrechada del inseparable cubo de la fregona lleno de agua sucia cubierta de legía, maldiciendo y difamando como una posesa tan descomunal gamberrada, así como los cuantiosos daños que había ocasionado el estropicio: “yo me via cagá en la puñetera madre del niño que ha tirao er petardo…mardita sea su estampa y los calastros que le dieron a mamar…”. El suceso vivido en el corral, corrió como la pólvora por todo el barrio, lo mismo que la botella del agua de azahar, el alcohol de curar y los algodones para reanimar a los damnificados. Aparte del pavo, no hubo que lamentar víctimas mortales.

REEDICION 

jueves, 11 de diciembre de 2025

FATMA


 Ya estás invadido por la Gracia, abstraído del mundanal ruido; solo hay cabida para el recogimiento, eres oración universal del rezo del Santo Rosario, en comunión de lenguas; sin distinción de razas, color, condición social, estado, creencias, ideología. Tú atención se centra en la Naturaleza de Fátima, tierra de María Santísima, sin fronteras, donde todo el mundo se siente Acogido y amparado por el Espíritu Santo. 

Lo que viene después del Santo Rosario, es pura Apoteosis, una multitudinaria procesión de velas, donde el silencio se hace emoción cuando el cielo se abre para que gozemos la presencia de la Imagen vicaría de la Señora Blanca, resplandeciente. Tras la Santa Cruz Blanca, encendida, peregrinos, devotos, visitantes, atónitos, trazando una luminaria que enciende la noche de plegarias y cantos del Ave María. El resplandor de la VIRGEN chiquitita, no es de este mundo, hay que estar allí para verlo y vivirlo, sentirlo y grabarlo en el corazón, para toda la vida. ¡No hay palabras! es lo más parecido a un milagro, es simple y llanamente, el Espíritu de FATIMA. 




Algo, te habían contado; habías visto en distintos reportajes, en tus revistas por RRSS o documentales televisivos; conocías la historia de aquel 13 de Mayo de 1917, la historia de los tres Pastorcitos; el destino de Lucía, Jacinta y Francisco; las Apariciones. Cuántas veces, habrás vista la película en blanco y negro; el milagro de aquel 13 de Octubre de 1917, en el que "Vicente Price" se convertía al contemplar la curación de su mujer.


El misterio; la leyenda; los tres Secretos de Fátima, revelado a los niños; las profesias cumplidas, como el hambre, la segunda guerra mundial; el atentado sufrido por el Santo Padre el papá, Juan Pablo II, un 13 de Mayo. 

Hasta que el destino, te llevó a viajar a Fátima; entraste por la rotonda de los peregrinos, te hospedaste en el hotel Áurea, a menos de diez minutos andando hasta la Basilica. Era noche solemne de Diciembre, vísperas de la Inmaculada. El cielo razgado, hecho jirones de algodón, donde asomaba una luna encendida. Caminando por la ancha avenida, adornada con luces de Navidad,  te cruzabas con pocos transeúntes. Los comercios de restauración apenas con algunos clientes dentro, hacia un frío húmedo, las tiendas de souvenirs, habían echado el cierre a las 19,30 de la noche; te preguntabas por el camino, ¿Donde están los peregrinos o visitantes? Que poco ambiente se respiraba...cuando de pronto, la silueta del Pontífice, Pio XII, se recortaba, en un blanco fantasmagórico de gran tamaño, en la oscuridad de la noche, señalando la llegada a las puertas de una Gran mole de planta helicoidal, a su izquierda un pasillo delimitado por tímidas luces, por donde transcurrían unas veladas sombras. Fue entonces, cuando surgió de súbito la LUZ, el impacto visual de la gran explanada, al fondo de la cual, se divisaba el horizonte arcado de la Blanca Basílica, presidida por la Torre del reloj que marca las horas del Ave María. ¿Donde está la Virgen? te preguntabas en medio de la anchura de mira, donde a cada paso se iba abriendo la LUZ, pero no una LUZ cualquiera, era una LUZ que salía desde dentro, hacia fuera, una grácil LUZ, que te hacía descubrir el misterio de los penitentes, que recorrían aquel pasillo a tu izquierda tenuemente iluminado. Era esa LUZ, que sacudía tus entrañas y te conmovía al contemplar la fila de penitentes, fieles de todas las edades, sexo y condición, que postrados de hinojos, gateando, en silla de ruedas o en camillas, avanzaban lentamente, para cumplir sus abrumadoras promesas. 


Era la LUZ que brota del Espíritu; que ilumina a los que están cansados y agobiados; a los que por la FE, buscan sanar atraves de este Valle de Lágrimas; buscando una respuesta que les devuelva la ESPERANZA. Una LUZ, que se extendía y abrazaba aquel lugar, Santo y nos inundaba con su resplandor, sin necesidad de filtros, altavoces, ni inspirados panegíricos evangelizadores, solo y exclusivamente con el aroma salvífico de santidad que se respiraba en el ambiente. 

Continuará 

miércoles, 10 de diciembre de 2025

PEDRO MANZANO


 PEDRO MANZANO, tuvo la incomparable misión de desprenderse de sus sentimientos cristianos-cofrades, para plantarse Cara a Cara, ante la ESPERANZA Universal. Su capacidad profesional, la excelencia de su oficio, se antepuso, ante cualquier indicio de elevación y traspaso al firmamento devocional y la energía espiritual que transmite, el roce y el tacto con la venerada imagen de la Macarena. Que enorme responsabilidad la del cirujano de excepción, Abstraerse del icono, para que sus cuatro sentidos se centrarán en devolver a la VIRGEN de Sevilla, su Sublime aspecto histórico. Pedro Manzano, con su exquisito temple, su distinguida Humildad y su probada solvencia, fue hurgando, descubriendo, resanando, hasta llegar al origen, de la inconmensurable obra de Arte, de la talla de autor desconocido, pero del sXVII, de la Madre de Dios, que vive en la Macarena. Por eso, las manos de Pedro Manzano, no fueron humanas en esta misión tan arriesgada como trascendente. Sus manos llegaron a la excelencia de bisturí, al trabajo milimétrico y especialista de los eminentes cirujanos de la restauración, al arte sacro inspirado por los ángeles y los santos. Devolver al culto, la ESPERANZA y en su caso, la ESPERANZA, malograda, por la desafortunada intervención del catedrático, que fue su maestro, no es tarea baladi, más bien delicada empresa, reservada a los genios y virtuosos. Ante el diluvio de presiones y la máxima expectación suscitada, Pedro Manzano, se consagró a su trabajo, encerrado en la soledad de la habitación donde reposaba la celestial Princesa, en la segunda Planta del corazón de todos los sevillanos y devotos del universo. El secreto de sus conversaciones con la Virgen, el susurro de tantas oraciones y ruegos encargados, la respiración , la atmósfera de pureza y unción sagrada, quedaron impresas en las manos del insigne maestro de San Fernando, para siempre. Desde el primer momento de su designación, el habló con medidas palabras, si rehusar el riesgo de tan delicada empresa, nos devolvió la calma, nos resaltó la ESPERANZA de lo reversible, acarició la idea del feliz reencuentro con la Madre. Así fue, hasta la culminación de su excelente trabajo. Tras las pertinentes pruebas de iluminación, sus manos habían llegado hasta el origen de la policromía, más pura y limpia que recién salida del taller de aquel autor desconocido que se cubrió de gloria al regalarnos el enigma de la risa y de la pena, la semilla que sembró Dios, para que brotara la Macarena. Por eso, las manos de Pedro Manzano, quedarán marcadas en el tiempo, merecen todas las muestras de admiración y agradecimiento que se le rindan, son  dignas de una calle, una avenida, un monumento y las medallas de oro al mérito. Como sevillano, como cristiano, cofrade y devoto, yo me rindo ante el más grande en Humildad y oficio. DOY mis más sentidas GRACIAS , mi más profundo respeto y admiración , -con luz y taquígrafos- a ese hombre que nos devolvió la ESPERANZA en su máximo esplendor, más hermosa y radiante, si cabe, que lo estuvo nunca. Y beso su mano, D. Pedro Manzano. Que Dios le Bendiga.


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