miércoles, 28 de febrero de 2007

ENTRE LOS NARANJOS DE PINO MONTANO

Donde las calles hacen honor a los oficios y artesanos, allá donde la gente de los corrales de Sevilla, sembró un pedacito de sol y de cal con regusto de geranios para que por mayo pasara la cruz de los niños que todos llevamos dentro. Entre los naranjos de Pino Montano, Jesús de Nazaret se hizo hombre, humilde y dulcemente, como cuando emergía del Colegio con su radiante túnica blanca recien bendecido, para impregnar las amplias avenidas del aroma del incienso con sabor a Quinta Angustia y Valle. Has visto, hijo mío la cofradía de mi barrio…mi jubilado padre me insistía –inmenso de orgullo y satisfacción- pasa la Virgen del Amor bajo su palio grana, rozando los naranjos de la calle Campaneros. Que glorioso vaivén de Sevilla al son de Amargura que musitaba en el aire de vísperas con un milagro acercado por intercesión de madre Angelita. La noche se serena como el alma, henchida de ilusión, pespunteada de rutilantes estrellas, entre los naranjos de Pino Montano, el azahar silencia un anhelo de perfumada nieve..blanca como la túnica de Jesús de Nazaret en su esplendor
De racheado poderoso, sueñan las calles con sus nombres que a tantos vecinos dignifican, sueñan con emoción contenida los tenaces fundadores sin parroquia, sueñan los pensionistas, los madrugadores del mercado de abasto, las venerables abuelas que adobaron en miel las torrijas mejor que nunca este año…todos sueñan la hermosa realidad
en la que se ha convertido su rezo diario. Todavía no sabes lo que significa ver a una madre cortando las primeras túnicas para los nazarenos de Pino Montano.
(Foto Rafaes)

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