domingo, 13 de noviembre de 2011

AMPARANOS, SEÑORA...





Tu Amparo no necesita, luz

en penumbra del templo.

Tu amparo la lleva dentro

del corazón al que alumbra.

Amparo Hermoso, deslumbra

en puro Amor al sereno

resplandor donde miremos

irradia tu faz; Ternura.

Amparo solemne en brumas

de incienso que por las naves

entre mecidas de cuna

va avanzando hasta la calle.

Tu Amparo, Reina, suave

entreverado en las rosas

que oscilan en los fanales

tímidamente y deshojan

perfume de paladares

cuando a la tarde te asomas.

¡cuanto Amparo se enamora

de la majestad poniente!

¡cuantos soles para verte,

vuelven su otoño dorado!

¡Que atardecer ha sembrado

de matices inauditos

los rayos más infinitos

para morir a tu Amparo!

¡Que azul del ocaso ufano

en los cielos de Sevilla

tejen la azul maravilla

del dosel que te han prestado!

Viene y se queda tu Amparo,

Pasas y el Amparo brilla

el corazón amparado

se queda en tu canastilla

y los ojos extasiados

clavados en tus mejillas.



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