miércoles, 7 de octubre de 2026

CIEN AÑOS DE HERMANDAD

 

Siempre he creído que los nazarenos, cuando nos colocamos el antifaz color cielo de Martes Santo; , cuando formamos en las filas de manera ordenada y cruzamos el umbral del templo, embargados por la emoción del momento y el compromiso cristiano de acompañar a nuestras Benditas imágenes, haciendo estación de Penitencia a la Catedral. Cuando adquirimos el necesario recogimiento en medio del mundanal ruido y nos encontramos, solos - con nosotros mismos- en la intimidad de la túnica que nos reviste y aísla hacia la meditación y el anonimato. Los ojos que asoman por el antifaz, nos unen en espíritu, con todos nuestros hermanos, presentes y ausentes -eso es lo que creo- al observar en medio del recogimiento y el silencio reservado, veo en los ojos de "los otros" nazarenos, que cruzan sus miradas, con las pupilas vidriadas, nubladas, humedas, por la emoción, como pasan o se paran delante de nosotros. Pertenecen al pasado, son la historia viva de aquellos hermanos, que fueron los padres fundadores de nuestra Hermandad. Su mirada, refleja que siempre engrosaron las filas del cortejo celeste y crema, ocupando sitio, en los tramos sin nombre y sin número de la cofradía eterna. Nazarenos para el Centenario, que se han rozado con el guante blanco de pureza, de manera imperceptible, traspasando una energía sutil, con su efímera mirada, que tú has reconocido en aquellos ojos almendrados, que una noche te acogieron y te invitaron a pertenecer a la Hermandad. Si, lo recuerdas mientras rezas un ave María Rosario en mano. Esos ojos iluminados, radiantes, amables que te echaron la mano, sobre el hombro y te abrazaban al verte, como si de un padre se tratase. Fijate en aquel nazareno anónimo, de pasos cansinos, casi arrastrando los pies; las bolsas de sus ojos, son más grandes que la bolsa de Caridad de la Hermandad, porque están colmadas de entrega y dedicación al prójimo. Todos los Martes Santo, veo a los Hermanos eternos de San Esteban, transmitiendo su espíritu, el auxilio prestado por el Señor de la ventana, para confortar con su ejemplo de entereza, el duro camino de vuelta, cuando el frío, el calor, la sed y el cansancio, hacen mella entre las filas del cortejo. Allí, están los 34 de aquel 9 de Mayo, que en la Sacristía de San Bartolomé, fundaron, al amparo de nuestro primer director espiritual, D. Rafael Escalante, promotor y mártir en avanzada causa de Canonización, nuestra Hermandad de San Esteban. Dime tú, si acaso no has visto, bajo el antifaz, los ojos claros de tu abuelo; el gesto compasivo de tu padre, las manos de guante blanco de aquellos que te inculcaron en vena, el azul y la crema de tu Cofradía de casa ...Estamos todos, fijate bien, y míralo en los ojos que son espejos del alma, cuando este Martes Santo, cumplamos Cien años de Hermandad. Yo así lo creo, es como el milagro de ver salir a María Stma Madre de los Desamparados por la ojiva de San Esteban.

 

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