viernes, 17 de julio de 2009

SOY DE SANTA CATALINA



Soy de Santa Catalina, menudita y majestuosa, antigua, real e ilustre dignidad que llena de empaque y galanura las calles del barrio cada 16 de Julio. Soy meridiano fulgor que reivindica antiguos esplendores, un canto de gloria al olvido que se mece bajo palio escupiendo los flecos del abandono y el desdén. Soy de Santa Catalina, custodia de su plateresco sagrario que peregrina en la noche, cuando el sol se resiste a abandonar su viejo oro en la torre. Salgo de la iglesia vecina para volver mañana, no importa el día, ya que nunca dejé de salir de mi sede canónica, mi recorrido de ida solo conoce un camino de vuelta, siempre a Santa Catalina. La historia es mi corona, el mundo por montera, mis fieles me rodean en procesión triunfal profesando una fe que sabe como nadie lo que es, memoria histórica. Soy de Santa Catalina, escapulario y llave en el exilio que voga por el mar del despropósito –siempre de frente- con rumbo a la Esperanza. Por mucho que se empeñe, el polvo y la ruina, en cubrir de vergüenza mis gloriosos altares –Soy Santa Catalina- un clamoroso ensueño que aboga recobrar la deuda bochornosa de sus viejos esplendores

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