viernes, 21 de enero de 2011

SE BUSCA

Te dicen muchas cosas, desde el amor y su sombra de odio, donde se ven las telarañas de la envidia el rencor y el despecho. Te dicen que eres cuna del arte, emporio de historia, debilidad de tus conquistadores conquistados por la realidad de cumplir en ti sus sueños. Te dicen ciudad de la eterna, primavera donde yacen los enamorados que vuelven a abrazar el árbol grabado con sus corazones traspasados. Te dicen que te quieren tanto,  que son capaces de sacarte los ojos en un vano intento por destruirte con las manos ambiciosas del poder. Porque saben que eres invulnerable, intentan convencerte con la leyenda de –invicta- porque saben que eres noble, se envilecen tus regidores poniendo precio a su nobleza; porque te llaman heroica, se avergüenzan los que se consideran héroes de sus propios intereses; porque te saben leal, mienten como bellacos tus aduladores impávidos. Pretenden hacer de ti lo que no eres, aprovechando que nunca has querido defenderte con las armas de doble filo, sino con la estética de una palabra cincelada por la gubia y el tás  de tu arquitectura crudamente profanada. El tiempo que pierden los que difaman a diario tus hechuras, intentando regir tu destino con políticas que nunca son de tu talla, corre a tu favor y juega en contra de los que pone n en evidencia tanta ignorancia. Dicen tantas cosas de ti sin conocerte que da pudor resistirse a semejante nivel de arrogancia. Pese a todo, nada nuevo bajo el sol que sale por tu alcazaba, todo permanece igual en la inmortal secuencia de tu piel barroca; puro renacimiento sentado en las gradas, mascullando el malvivir de una picaresca esperando el descuido de una nueva primavera que nos haga mirar para otro lado. El que no te conozca que te compre, o mejor dicho, se venda al mayor postor de sus propias mentiras, porque tu ya no crees en nadie, sólo te queda la fe de tu impoluta imagen, que vale más que las mil y una noches del cuento de sus palabras. Pronto llegará  Mayo, una nueva oportunidad para que tus muchos pretendientes, representen sobre el escenario de tu piel sensible, la escena del sofá de D. Juan Tenorio: “no es verdad ángel de amor que en esta apartada orilla”…claro que tu, seguirás anestesiada por el aroma de Abril que hace que eternamente cumplas los diecinueve años de mocita por San Gil, encandilada por la luz que te hace vivir continuamente en vísperas, mirando al otro lado de tu realidad incierta, perdida en el paraiso que  supiste construir,  para olvidar tantas promesas incumplidas.   

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