martes, 14 de febrero de 2012

Un nazareno de los Gitanos

-Especial 75 aniversario de la hechura de María Stma. de las Angustias.

¿Habrá algo más flamenco, que un nazareno de los Gitanos?, que se lo pregunten sinó, al capataz poeta, D. Alberto, elde la canela y clavo. O a D. Antonio R.Buzón, cuando adivinando el alba de un nuevo día, nos pregonó como nadie a la cofradía Gitana, la de la sal y la pimienta. ¿Habrá algo más flamenca que esa túnica que vistió el abuelo, que pasó al padre, que heredó el hijo y que ahora espera llevar el nieto con tanta ilusión. Porque el que nació por San Román, aunque luego se viese obligado a abandonar el barrio buscando "calidad de vida", nunca olvidará que creció junto al Señor de la Salud, el Dios moreno, el mejor de los vecinos, como nunca olvidará a su cura de barrio; el bueno de Don Crescencio (valiente nombre), sí hombre, aquel que visitaba a los feligreses que estaban enfermos en su propia casa y se sabía el nombre de todos nosotros y nos colaba por la sacristía para ver en la madrugá del jueves santo, como le ponían las flores a los pasos. Ay...aquel paso del Señor, el de los candelabros con más garbo de Sevilla, el de las cartelas blasonadas y los angeles mancebos gitanos benditos con atributos sacramentales, que afortunadamente aún conserva la hermandad. Tantas fotos de familia -de todas las edades- delante de aquel paso que parecía dorado con oro de 24 kilates, venticuatro kilates de sentimiento, toda una vida con la hermandad que nos pellizca el alma, la más flamenca, la más juncal,  la de mayor temperamento y casta,  por eso duele tanto como emociona. Cada mañana del Viernes Santo, ver venir al Señor de la Salud, perdido entre las brumas del alba, es como volver a encontrarse con el abueno nazareno que nos daba caramelos y envolvía bajo su capa, es verse reflejado en los ojos transnochados del relevo generacional que hoy viste con orgullo aquella túnica y sentir la inmensa satisfacción de que alguien que lleva tu misma sangre, ocupa un sitio de privilegio, bajo las trabajaderas más flamencas del mundo.  ...Tu eres la honra de nuestra raza y bendito es el fruto de tu vientre: JESUS DE LA SALUD (Alberto Gallardo)

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