viernes, 11 de abril de 2014

LA SEMANA SANTA 2014.- "Hágase la Luz"

Viernes de Dolores...



 "La Borriquita, viene de estreno"



 A DIOS,  por el AMOR...





Querido hermano; un año más me dispongo a vestir la túnica de nazareno (tres años colgada y sin estrenar). Antes de salir a la calle a realizar la Estación de penitencia, vuelvo a "pedirte perdón", pues como predica nuestro director espiritual cada año: de nada nos sirve efectuar el referido ejercicio piadoso, sin hacer antes la Paz con los hermanos. Yo se que eres hombre de iglesia y comunión diaria; perfecto conocedor e intérprete de la Palabra escrita por la mano de Dios; como también se que yo, he pecado, contra el cielo y contra tí y puede que no sea digno de la alcurnia y el señorío que tanto pregona y presume tu ilustre hija doctora. Pero ha llegado la hora de no burlar más al Señor, como lo hacen los sayones de mi querida hermandad, ni abrir la boca para recibir su sagrado Cuerpo en la Eucaristía, sin reparar que ese es el verdadero el Sacramento de la Reconciliación y todo lo que no sea, perdón y olvido, hacia el hermano se convierte en un mero acto de paganismo vano más propio de los que tu denominas "meapilas" cofrades, desde tu tribuna de campana. Pido al Señor que nos ilumine y acerque al camino de la reconciliación a la que de frente y directamente me dirijo y a tí -querido hermano- que no cruces la acera, ni me rechaces al verme, agachando la cabeza, porque una sólo palabra, bastará para sanarnos. AMEN.

lunes, 7 de abril de 2014

El Maestranza de la utopía

¡Que me gustó el Pregón de Kiko Berjano!...¡que forma más directa, más sencilla, más sincera de cantar las verdades sobre las que se sustenta la Semana Santa de Sevilla. No era el pregón esperado -lo sabíamos- no era el canto encendido que nombra a todas y cada una de nuestras cofradías, el que va directo a la epidermis y provoca el repeluco. Era domingo de Pasión y escuchaba el pregón acompañado de la persona amada, aquella que comparte conmigo la cruz verdadera que todos llevamos; esa Cruz a la que se aferró el pregonero, invitándonos a que sintiéramos su peso y la llevásemos con resignación y alegría franciscana, con paz y bien. Pero las verdades hieren como nada ni nadie, las verdades como puños, son golpes que van directo al corazón, puñales que derraman la sangre bermeja del amor propio y producen heridas irreconciliables. Por eso hay que tener, esa Caridad, que como bien exaltó el pregonero, opta por el auxilio fraterno, la atención inmediata al que requiere de nuestros servicios, el perdón y sobre todo el olvido por el daño que nos infligieron. El pregonero, elogió nuestras penas, metió el dedo en las llagas que tanto nos duelen, apuntó hacia la fe que nos sostiene con apenas deshilachados bríos y...nos hizo ver con sus justas palabras, quien es Aquel que hace que los ciegos vean y los sordos oigan: El que todo lo puede, sin necesidad de ser nombrado con términos ampulosos. No ha habido un soneto más perfecto, para pregonarlo; ni alejandrinos, ni endecasílabos, ni otra décima más sublime e inefable, que la sencillez del Gran Poder de su mirada. Nos hizo llorar, llorar a lágrimas vivas, desahogadamente, sin conceder más facilidades que la que dicta lo que sale del corazón y va al encuentro de la Esperanza. Para todo lo demás, incluido el pregón que siempre esperamos escuchar, esta esa vida, que para los cofrades es “una semana”...a esa misma hora en la que los nazarenos de la Paz, fluyen de todos los rincones del Porvenir, un pregón impronunciable, como indescriptible es el paraíso que alcanzamos a las puertas de un nuevo Domingo de Ramos. La pena de tan profunda reflexión, la que nos hizo llorar de rabia e indignación, la que vuelve a poner los pies en el suelo de la utopía, es que a esa misma hora -en la que el pregonero bordaba con la palabra una de las piezas más sentidas y rotundas del verdadero sentido de la Cruz -principio y fin de la Semana Santa vista por un cristiano-cofrade comprometido, otros hermanos nuestros, eran desalojados del “Corral de la utopía”, poniendo de manifiesto, la “otra utopía” de que el hombre -por más que se afane y empeñe en estar con el verdadero Cristo en la Cruz, nunca llevará a la práctica lo que con tanta facilidad predica, aunque camine dispuesto hacia la perfección por la Caridad. Paz y Bien para todos en la ilusión de una nueva Semana Santa.

viernes, 4 de abril de 2014

FUENTE DE SALUD

A esa misma hora que Sevilla languidece en un capricho más de sus luces de poniente, tras los monótonos cristales de una habitación de hospital, una persona de cualquier edad que responda al anónimo nombre de YACENTE, otea el horizonte malvarrosa que recorta las torres y perfiles de su bendita ciudad y remonta un vuelo de nostalgias sobre las calles del sueño… Porque a esa misma hora de su rendida convalecencia, el sol se hacía pavesa en la candelería encendida de la Virgen de Gracia y Esperanza, ascuando las últimas luces de Domingo de sus ilusiones. A esa misma hora en que su Cristo del Soberano andar de San Gonzalo acrisolaba los furtivos rayos para llevárselo fundidos en los brillos de sus potencias y la Fuente de la Salud –donde la nostalgia ahora se refresca la cara- resplandecía como el marfil bajo su palio de transparente luminaria. A la misma hora que Cristo –Presentado a Sevilla- desgrana entre las hojas de la Plaza del Duque- el sol tallado en el barroco de su portentosa canastilla. A esa misma hora que la Virgen del Refugio, comprime la Giralda para mecerla entre el edén recamado de sus bambalinas…cuanto ayuda la fé de esta ciudad en la simpleza de una estampa entregada por un ser querido, sobre la cabecera de la cama..cuanto ayuda aferrarse al recuerdo-desde la sexta planta- mirando las puestas de otoño que encienden ilusiones frustradas a esa misma hora que vestía por primera vez, la túnica cigarrera, que tenía el mismo color de cielo raso sobre la plaza del Triunfo cuando envuelve de aguamarinas metálicas el suntuoso arca de su Virgen de la Victoria. Porque es esa misma hora de luz –la que ahora contempla tras los cristales de la melancólia- la que saluda al Señor de la Salud saliendo de la Catedral después de haber recorrido la Madrugá del arte…la misma hora de los naranjos de Gamazo, cuando juegan a ilustrar la adusta hojarasca del Calvario completo de la Carretería. A esa misma hora sobre el lecho del dolor, convaleciente, se acrisolan los sentimientos de todos los cofrades de Sevilla y ruegan al Señor YACENTE que te proteja con su majestuosa urna y te libre de todo mal. Amen. 

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