sábado, 25 de enero de 2014

NO "Tiene arreglo"


No me reconozco, ni identifico con los andaluces que se venden por un puñado de euros, para protagonizar los programas “reality show”, tales como el que presenta la reverenda “Toñi” o el duro de “Chicote”. Es vergonzoso, patético, intolerable, prestarse al estereotipo de andaluces profundos, que aparecen en la escena del sofá sumidos en la tristeza, haciendo apología de una situación límite, para exponerla en el mercado de la caridad y vender a los espectadores sus penas más deprimentes. ¡Basta ya de jugar con la solidaridad de un pueblo que siempre ha sido solidario y lo ha demostrado con creces de puertas a dentro, sin necesidad de que su mano izquierda, se entere de lo que hace la derecha!....ya sabemos que esto vende, que mandan las audiencias, que lo que los poderes públicos no son capaces de cubrir en el capítulo de derechos sociales a consecuencia de sus políticas nefastas, se convierte en caldo de cultivo para las productoras mediáticas que utilizan el popularismo de espacios como “Tiene arreglo”, para dar una imagen lasciva de las miserias de nuestros paisanos más desafortunados. No se trata de dar saltos de alegría -querida Toñi- ni tampoco lanzar bramidos ni carreritas por los platós, como si de un crack del balompié se tratase, cada vez que un donante anónimo y generoso, intercede con su llamada en directo, para paliar la situación extrema de los casos que han sido previamente expuestos. Y si se trata de eso, ¡que forma, más burda e interesada de ayudar al prójimo, no! ...porque, ¿se trata de un espacio presentado por profesionales de la comunicación, verdad? Y si esto es así, por más entrega y dedicación que se le preste a un programa de estas características sociales, ¿donde está el mérito de dicha labor “pseudoaltruista”, si está condicionada por los aplausos del público y los objetivos marcados por las audiencias?...Mentira cochina, parca comedia... estimada “Toñi”, que pone de manifiesto el fantasma de esa andalucía profunda de los tiempos de postguerra, de la cual me averguenzo y me indigno, tanto como me averguenza e indignan las familias andaluzas, extremeñas y levantinas, que se prestan a semejante farsalia, llevadas lógicamente por la alarmante situación que atraviesan. Todos estamos salpicados por el drama de la pobreza en nuestro país, casi dos millones de familias tienen a todos sus miembros en el paro; es cierto que vivimos al límite, que la casta política mira hacia otro lado, mientras el gobierno permanece imbuido en su burbuja indolente, pero la solución a los problemas, no pasa por el formato absurdo de un “Tiene arreglo”, diseñado para el entretenimiento y la compra y venta de la caridad. La caridad, como el cariño verdadero, ni se compra ni se vende, ni se alquila con donaciones filantrópicas a costa de aplausos y celebraciones. ¡Basta ya del pan para hoy!, porque lo que realmente necesitamos es comer mañana y todos los días, recobrando la dignidad de un puesto de trabajo. Por eso, no me reconozco, ni identifico con esos andaluces, ni manchegos, ni extemeños, ni murcianos, que se ponen a la cola de la oferta que lanzan estos “realityshow”, para vender sus penas y calamidades al donante postor que sube las audiencias, porque lo considero una auténtica vergüenza en directo y pienso, como muchos semejantes, que la dignidad, está mucho más allá que la pobreza y la humildad -repito- como la caridad y el amor: ni se compran ni se venden.


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