martes, 2 de septiembre de 2014

"La Luz en estado de Buena Esperanza"

Fragmento de la Exaltación a la Virgen de la Luz
Iglesia de San Esteban 7 de Diciembre 2013

Cae la tarde dorada y melancólica del segundo sábado de Septiembre; el cielo comienza a teñirse con los azules sabios de Sevilla; Celeste de San Esteban…azul baratillo y real de la Carretería.

Cuando tu sales, ¡Señora!, el resplandor de la ráfaga, convierte la piedra mudéjar en dosel recamado, para que se recorte el perfil de tu admirable silueta.
Tras el himno, las salvas de incienso garabatean un Ave María que se difunde por el cielo cobalto y se extiende por los confines de la puerta de Carmona.
La Sevilla eterna, musa del clasicismo, se rinde a tus Plantas y eleva plegarias de admiración a través de la airosa canastilla de filigranas que ideara el maestro Castillo Lastrucci.
La Luz no tiene otra salida que tu rostro de alabastro” y se enreda en la Gloria exultante que componen los ángeles mancebos... y los tiernos querubines alargan sus brazos para contribuir a la apoteosis de tus resplandores.
Tanta majestad y delicadeza merecen un recorrido idílico, que se adentra por el plateresco de la Casa de Pilatos hacia la calle Aguilas, ante la mirada embelesada de Zurbarán.
La Luz corta, alargando tu sombra por Imperial y Caballerizas, para salir a verte retratada entre las torres gemelas de San Ildefonso.
No se puede iluminar, ni andar mejor, por la estrechez conventual de San Leandro, los dormidos naranjos, despiertan el letargo de su flor de azahar para mezclarla con los nardos que exornan tus andas reflejada en las aguas de la “pila del pato”.
Ahora sí, Tu Luz inunda la estrechez Imperial en uno de los momentos cumbres de tu insuperable itinerario.
Cuando inicias la revirá a Calera, las malvas buganvillas que trepan por las tapias del palacio, no quieren perderse, semejante hermosura ni lirismo.
Atrapados en este limbo de ensueño, la procesión irá alcanzando el muro de los Navarros, para volver a la Puerta de Carmona, cuando la noche te corona con su luna de miel de membrillo: ¡como Reina y patrona que eres del barrio de San Esteban!
¡Es preciso vivir esta Luz para contarla! y sentirla, para poderla expresar, aunque nada será lo mismo que contemplarla en Tu presencia, ya que esta incesante Luz, te deslumbra hasta el punto de dejarte sin palabras.
Soñando un año más el milagro de la LUZ difundida por el barrio de San Esteban, compuse esta Exaltación, -que curiosamente firmó su último verso-, la mañana misma de Tu Gloriosa procesión por las calles… ¡hermosa coincidencia que viene a confirmar, que las cosas no suceden por casualidad en la vida!

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